Tombi, el gato que va a la escuela

Los gatos adoramos a los humanos; desarrollamos un vínculo afectivo y de lealtad con ellos inquebrantable. Todos sabemos que somos una muy buena influencia para los niños humanos; navegando por la red de redes mi papi encontró esta curiosa historia sobre el gatito Tombi que quiero compartir con vosotros.

Tombi apareció en los jardines de una escuela primaria pública en la ciudad de Izmir, Turquía. A diferencia de la mayoría de los gatos sin hogar, que pueden ser bastante asustadizos, Tombi era amistoso y extrovertido, se acercaba a los niños y se dejaba acariciar de ellos.

Nadie sabe exactamente de dónde vino este adorable gato, pero no hay duda de que ha encontrado el lugar al que pertenece.

Pero Tombi no se quedó en los jardines. Después estar rondando por el jardín de la escuela decidió probar suerte y entró en un aula.

Aunque algunos puedan pensar que tener a un gato en clase es una distracción para los niños, y que esto podría dificultar su aprendizaje, la profesora Ivaşcu descubrió que Tombi ejercía en el efecto contrario en sus alumnos.

Al ver las ganas de aprender del gato, los niños querían estar en clase y estudiar más. Los niños llegan a tiempo a la escuela y se están ocupando de Tombi.

Ahora Tombi tiene un hogar seguro para dormir y vivir, tiene comida y agua, y por supuesto muchos nuevos amigos que cuidan de él. La profesora llevó a Tombi al veterinario para asegurarse de que esté sano y lo vacunó.

Las cosas en la clase de Ivaşcu nunca habían estado mejor, pero un problema amenazaba con ponerle fin.

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Los padres de uno de los estudiantes presentaron una queja con los funcionarios de la escuela, diciendo que el gato podría suponer un riesgo para la salud. Los administradores le dijeron a la profesora que Tombi tenía que irse.

Encontramos un hogar para Tombi y se quedó tres días allí, pero estaba muy triste. Dejó de comer. Así que lo llevé a mi casa, pero tampoco allí era feliz”.

Los compañeros de Tombi en la escuela incluso le escribieron cartas para tratar de animarlo. Al ver que el gato no estaba mejorando, la profesora escribió y compartió  su triste historia en las redes sociales convirtiéndose en un fenómeno viral.

 “La historia recibió mucha atención y apoyo por televisión. Recibí mucho apoyo de muchas personas, incluso de mi gerente y el director de educación en Esmirna” añade la maestra.

Incluso la familia que se quejó rectificó. También quería que el gato volviera a clase. Y, por supuesto, las autoridades escolares dieron su visto bueno para que Tombi regresase.

“Los niños estaban muy felices de que Tombi pudiese volver a clase y él estaba contento y alegre por volver a estar con ellos”.

Tombi ha cambiado el mundo para los 33 estudiantes en la clase de tercer grado de İvaşcu y es su ilusión y motivación para el estudio. Un ejemplo más del aspecto terapéutico de nosotros los gatos y los beneficios que aportamos al desarrollo emocional y personal de los niños.